Aunque no lo parezca dormir es algo que también debemos aprender y no todos tenemos la misma facilidad para ello. Además, si el entorno no nos ayuda, se puede convertir en una tarea difícil y agotadora para toda la familia.

Cómo ya hemos visto, los problemas para dormir en el bebé pueden tener dos orígenes, o bien están sometidos a alguna tensión física, visceral o nerviosa que les molesta y los mantiene irritables (trastornos del sueño), o bien simplemente se trata de que no saben como dormirse solos. Para la primera causa tenemos la osteopatía infantil, una vez que el otseópata ha revisado al pequeño y constata que no hay ninguna tensión anómala que moleste al niño, debemos entender entonces que se trata de un problema de aprendizaje.

Para dormir solo hay que estar solo, por eso aconsejamos que el niño duerma en su cuna y no en la cama de los padres. No está claro cuando hay que pasar el bebé a su cuna o a su habitación. Se suele decir que los 6 meses es el momento ideal, pero esto va a depender del cada niño y cada familia.

Si el bebé tiene problemas para dormirse hay que hablar con él. Siempre hay que hablar con los niños, aunque no lo parezca nos entienden mucho más de lo que nosotros nos pensamos. Hay que explicarle que no sabe dormir pero que nosotros le vamos a enseñar. Que no tiene porque tener miedo porque nosotros vamos a estar en todo momento con él, pero que será duro y que tendrá que esforzarse, hasta puede ser que pase un poco de miedo y que no entienda la situación. Pero ha medida que vaya aprendiendo se sentirá mucho más cómodo. Igual que si le estuviéramos enseñando a nadar o a ir en bici.

Es muy importante establecer una rutina y unos horarios, esto es así incluso para los adultos. El primer paso para dormir bien es ajustar nuestro reloj hormonal e ir a dormir siempre a la misma hora tanto por la noche cómo las siesta durante el día.

Hay que escenificar la situación para que irse a dormir sea algo bueno y crear un entorno favorable, es decir poca luz poco  ruido, temperatura agradable. “ que bien! Ya ha llegado la hora de dormir! …Con lo cansados que estamos, que ganas de descansar para mañana jugar tooodo el día”.  Los niños perciben las emociones mucho más que los adultos, no debe dar la sensación de: “ venga niño vete a dormir ya que tengo ganas de hacer mis cosas”.

Una vez se ha dejado clara la situación, se deja al bebé en la cuna, nos despedimos de él diciéndole que le queremos mucho pero que ahora ha llegado el momento de dormir, que él tiene que dormir aquí y que nosotros nos vamos a nuestra cama a dormir y vendremos a buscarlo por la mañana.

Una vez salgamos de la habitación empezarán las protestas de todo tipo, va a llorar y patalear con todas sus fuerzas. Lo dejamos protestar unos minutos a ver si se calma y si no volvemos a entrar simplemente para decirle lo mismo, que no hace falta que se ponga así porque no va a conseguir nada. Ha llegado la hora de dormir y tiene que dormir aquí en su cama. Lo volvemos a acostar y salimos de la habitación.

Este proceso se repite tantas veces como sea necesario hasta que al final el niño entienda que no tiene nada que hacer, que no lo vamos a coger ni a llevar a nuestra cama, así que más vale relajarse y al final dormirse.

Cada vez tardamos más tiempo en entrar en la habitación, de manera que dejamos al niño más tiempo para que se de cuenta que no hay negociación posible. Es muy importante que cuando entremos a habitación lo hagamos siempre con una actitud tranquila y serena. Si nos ponemos nosotros más nerviosos que el niño, ya nos ha ganado la partida. Tiene que ver que no consigue ningún tipo de cambio con su actitud.

No nos lo pondrán nada fácil, algunos niños llegan a orinarse, defecarse, o vomitar en un intento llamar nuestra atención pero no debemos ceder, con una actitud amable y cariñosa se limpia todo y otra vez a dormir.

Esta es la manera cómo se aprenden las cosas, con esfuerzo, determinación  y constancia. Al cabo de pocos día nuestros bebé habrá aprendido a dormir.

LA RECOMPENSA

Nos puede parecer que este método de aprendizaje se muy duro y que el bebé sufre mucho pero en realidad no lo es y en todo caso ese sufrimiento es totalmente puntual, al día siguiente nos recibirá con una sonrisa igual que siempre sin acordarse siquiera. A cambio obtendremos tres cosas muy importantes:

  1. -El niño aprenderá a dormirse solo y eso es algo que le va a beneficiar a lo largo de toda su vida.
  2. Habrá trabajado la tolerancia a la frustración al no haberse salido con la suya. El respeto y la tolerancia a la frustración es lo que más falta en los niños de hoy en día y lo que causa más conflictos familiares, no hay a que perder ninguna oportunidad de trabajar estos dos valores.
  3. Habremos reforzado nuestra imagen de autoridad dentro de la relación paterno filial, algo indispensable para superar con éxito el resto de situaciones conflictivas durante la educación de nuestros hijos.

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