Todos tenemos una capacidad determinada de adaptarnos al estrés (físico o emocional) que nos depara la vida. Cuando esta capacidad de adaptación se ve superada es cuando empiezan a aparecer síntomas que si no se respetan pueden llegar a convertirse en patología o lesión. 

La osteopatía trabaja sobre el componente físico de esta capacidad de adaptación para que seamos más resistentes a los esfuerzos. Localizando y corrigiendo bloqueos articulares o tensionales consigue hacer un “reset” de nuestras capacidades mecánicas. 

 

La capacidad de adaptación nos viene dada por varios factores sobre los que en general no podemos actuar desde la consulta:

 

  • Genética: la calidad de la estructura que tenemos de base va a ser determinante a la hora de valorar la magnitud de nuestra capacidad de adaptación. 

 

  • Hábitos de Vida: Evidentemente cuanto más cuidemos nuestros hábitos de vida (dieta, ejercicio, tratamiento regular, entorno social) menos factores contra los que luchar va a tener nuestra naturaleza y por tanto nuestra capacidad de adaptación va a ser mayor. 

 

Cuando nuestro cuerpo se somete a una tensión excesiva va a intentar desviar los vectores de fuerza hacia lugares donde no puedan ser peligrosos. Estos lugares los llamamos zonas de adaptación. Tenemos tres zonas de adaptación principales: el cráneo, la parrilla costal y el coxis. 

Cuando estas zonas ya no pueden absorber más pierden su capacidad de adaptación y empiezan a aparecer síntomas en zonas a menudo muy lejanas. Es por eso que en los tratamientos de osteopatía para sorpresa de los pacientes se trabaja sobre cráneo, tórax y coxis independientemente de cual sea el síntoma y dónde se localice.  

 

CRÁNEO

Los huesos del cráneo tienen la capacidad de deformarse y realizar micromovimientos para adaptar las tensiones que vienen desde otras partes del cuerpo como por ejemplo la columna vertebral. Cuando las tensiones son excesivas o mantenidas durante largo tiempo, estos huesos se bloquean y pierden la capacidad de adaptar.  La osteopatía craneal es la terapia por excelencia para este tipo de trastorno, el terapeuta realiza movilizaciones casi imperceptibles sobre los huesos del cráneo para devolverles su libertad. La valoración del cráneo es un punto ineludible en cualquier tratamiento de osteopatía. 

 

 

PARRILLA COSTAL. 

Las costillas son fácilmente deformables y nos van a permitir adaptar la falta de movilidad de la columna vertebral cuando las vértebras se bloquean. Es por eso que hay personas que tienen algunas cosillas mas salidas que otras o incluso los hombros en una posición asimétrica. La osteopatía estructural devuelve la movilidad a la columna vertebral liberando así la tensión adaptativa de las costillas. 

En ocasiones también las costillas no adaptan tensiones que provienen de los órganos, es por eso que aunque la sintomatología esté en la espalda, muchas veces es necesario realizar un tratamiento de osteopatía visceral para eliminar el origen del problema. 

 

COXIS

El coxis es una pieza clave que nos ayuda a adaptar tensiones que provienen de la columna vertebral, la pelvis, el abdomen o incluso las extremidades inferiores. 

La mayoría de personas solo se acuerda del coxis cuando les duele (coxigodinia) pero en realidad es una parte del tratamiento más importante cuando no da síntomas que cuando los da. Normalmente el tratamiento del coxis se incluye en un protocolo más global en en cual se busca equilibrar tensionalmente todo el organismo .

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