Según mi experiencia la osteopatía fascial ha resultado el tratamiento más eficaz para las capsulitis retráctiles del hombro. Un tratamiento agradable e indoloro que con el que se mejora la movilidad progresivamente desde la primera sesión.

La capsulitis es a menudo diagnosticada a partir de un dolor intenso en el hombro y muchas veces es confundida con una  tendinitis. La tendinitis produce dolor al realizar la contracción pero no perdida de movilidad pasiva. La capsulitis en cambio no tiene por que producir dolor al realizar una contracción, pero sí que hay una limitación de la movilidad pasiva muy dolorosa. Por lo general la tendinitis se que acompaña la capsulitis se produce de forma secundaria, es decir al obligar al hombro a trabajar teniendo una capsulitis.

Para entender el tratamiento fascial primero tenemos que saber lo que es una fascia. Una fascia es una funda que recubre cada estructura de nuestro cuerpo. Los músculos están recubiertos cada uno por una fascia, los huesos están recubiertos cada uno por una fascia, los órganos están recubiertos cada uno por una fascia. Incluso podemos encontrar un conjunto de estructuras que tiene una fascia independiente y a su vez están recubiertos por una fascia general. La función de la fascia es dar forma y contener una estructura, mantener una estructura en su sitio, proteger la estructura y la función más importante para el caso que no atañe, transmitir las fuerzas.

Podemos considerar la cápsula articular una fascia, que a su vez está recubierta por diferentes músculos cada uno con su fascia. Cada fascia tiene una orientación concreta y transmite las fuerzas en esa dirección. Para que la función sea correcta las fascias deben poder deslizarse la una sobre la otra. En ocasiones ocurre que dichas fáscias se adhieren unas a otras, se acortan e incluso pueden llegar a cambiar su estructura, fibrosis.  Nos podemos imaginar entonces una hombro con capsulitis como una entramado de fáscias acortadas y adheridas unas a otras sin capacidad de transmitir las fuerzas correctamente y por tanto disminuyendo su movilidad y la movilidad de lo que recubren.

La osteopatía fascial va desmigando todo este entramado de fáscias trabajándolas una a una y una respecto a otra. De esta manera recuperan su libertad y su capacidad de transmitir fuerzas.

El trabajo fascial es un trabajo manual mediante el cual la fascia recupera su metabolismo y sus características físicas: libertad, densidad y capacidad de transmisión de fuerza. Debe ser progresivo e indoloro porque si se intenta actuar con una velocidad o una fuerza superior a la que la fascia es capaz de asimilar, está reacciona acortándose todavía más. En este punto  es donde entra en juego la destreza del terapeuta para notar la presión que la fascia la pide.

Las capsulitis retráctiles suelen aparecer después de periodos de inmovilidad por ejemplo después de un traumatismo o de una operación, en estos casos los periodos de rehabilitación se convierten en torturas por parte del terapeuta intentando forzar un movimiento restringido por una fáscia acortada, el trabajo es mucho más eficaz y menos doloroso si se trabaja fascialmente.  En ocasiones las capsulitis también aparecen sin más, sin ninguna causa aparente que las justifiquen.

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