El silicio (Si) es un mineral que desempeña una función estructural muy importante en el organismo. Los procesos de refinamiento de los cereales hacen que  nuestra dieta se deficiente en silicio. Si a esto le sumamos los esfuerzos que nos exige la sociedad actual, nos encontraremos ante el sufrimiento físico de nuestras estructuras.

El silicio es un componente del tejido conjuntivo. Este tejido es popularmente conocido como tejido de sostén porque eso es precisamente lo que hace.  El tejido conjuntivo forma los ligamentos que sostienen las articulaciones. El tejido conjuntivo forma las fáscias, unas envolturas que guardan los órganos y los sostiene en su lugar. El tejido conjuntivo se encuentra debajo de la piel formando el tejido subcutáneo dando firmeza a la piel. Tambien encontramos tejido conjuntivo en la pared de las arterias. En definitiva, toda estructura cuya misión es sostener o aguantar algo está hecha de tejido conjuntivo.

Según lo expuesto, cuando el tejido conjuntivo es débil tendremos: articulaciones inestables, órganos que se desprenden, piel con estrías y celulitis, arterias dilatadas.

El silicio actúa como un activador de la prolilhidroxilasa. Esta substancia  aumenta la producción de tejido conjuntivo. Por tanto si ni hay silicio la prolilhidroxilasa no se activa y no se produce silicio.

Dónde encontramos el silicio:

Consumiendo estos productos de manera cotidiana nuestras necesidades de Silicio deberían quedar cubiertas. Hay algunos casos especiales en los que se requiere aumentar el consumo de silicio con una dieta rica en silicio o incluso tomado suplementos de silicio. Tales casos por ejemplo pueden ser la hiperlaxitud o la inestabilidad articular

<