La terapia sacro-craneal (TSC) u osteopatia craneo-sacral se ha convertido en el eje central de nuestros tratamientos. Una parte de nuestra terapia que seguro vamos a revisar en cada sesión sea cual sea el motivo de consulta ya que mejora el funcionamiento general del organismo.

La terapia sacro craneal libera de manera manual las tensiones acumuladas en el sistema nervioso central. El sistema nervioso es el centro de mando, la torre de control que dirige todas las funciones de nuestro cuerpo. Es por eso que cuando acumula puntos de tensión se ven alteradas funciones como la nutrición o inervación de los tejidos incluso el movimiento de estos. Estás funciones alteradas son las que impiden la correcta evolución de las lesiones y facilitan su cronificación. La terapia sacro craneal va a significar un antes y un después en aquellas lesiones estancadas en las que los tratamientos locales no son eficaces.
En concreto la terapia sacro craneal actúa sobre el movimiento del sistema nervioso y de las meninges. Las meninges son unas membranas que se comportan como una funda protectora del sistema nervioso. Estas membranas deben deslizarse correctamente para garantizar la nutrición y el movimiento del sistema nervioso. A menudo sufren fijaciones o adherencias que condicionan esta nutrición y/o este movimiento condicionando así la función nerviosa. Esta situación puede generar sintomatología por sí misma o complicar una sintomatología ya existente.

  • Las fijaciones en las meninges pueden ser debidas a:
  • traumatismos tanto directos cómo indirectos
  • posiciones mantenidas o movimientos repetitivos
  • sobre esfuerzos
  • Situaciones emocionales mal gestionadas
  • actuaciones médicas: cirugías, punción lumbar (epidural )

Podemos decir que la terapia osteopatia craneosacral actúa sobre la parte más profunda de la columna vertebral (médula espinal) mientras que la osteopatía estructural actúa sobre la parte más superficial de la columna vertebral (articulaciones vertebrales).

El desarrollo de la terapia sacro craneal a menudo sorprende al paciente ya que las maniobras realizadas para poder llegar al sistema profundo son muy sutiles con poca presión y sin crujidos a diferencia de la osteopatía estructural. Ello se debe a la viscoelasticidad de los tejidos que reacciona a la presión y a la velocidad. Cuanto más lenta y progresiva es la presión más profundo puedes llegar, mientras que si ejerces una fuerza rápida e intensa el tejido reacciona con rapidez y no la deja pasar quedando el efecto en las capas superficiales. Es muy importante ser precisos en el grado de presión para llegar a la estructura correcta y que el efecto terapéutico sea el máyor posible.

Después de todo lo expuesto esperamos que se haya comprendido la importancia de la terapia sacro craneal. Cuando enfocamos el tratamiento de un paciente sabemos que vamos a revisar el estado de su sistema nervioso como parte de la sesión. Dependerá de cada caso si la aplicaremos al principio o al final o que porcentaje de tratamiento dedicaremos en beneficio de otras terapias.

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